En poco tiempo, un nuevo virus se ha instalado en el lenguaje de los medios de comunicación y en nuestro discurso cotidiano, alrededor del mundo. Ha trascendido las fronteras de una sociedad cada vez más globalizada y ha cambiado, por el momento, nuestra forma de vincularnos y de desarrollarnos en el día a día, cambiando considerablemente nuestras rutinas.

El coronavirus nos ha obligado a permanecer más tiempo en nuestras viviendas y a disfrutar de otra manera de los tiempos de ocio. En muchos casos, nos ha reencontrado con nuestros hogares y nos ha enfrentado cara a cara con muchos de nuestros miedos.

La importancia del hogar

Si bien cada persona puede enfrentar este momento de una forma diferente, hay algo que nos une, independientemente de la bandera de nuestro país y del idioma que hablemos: la necesidad de limitar al máximo posible nuestros movimientos fuera del hogar y la de reinventar el tiempo en nuestras casas. Esto se debe a que la Organización Mundial de la Salud y los profesionales médicos y epidemiológicos de todas partes del mundo acuerdan en que la mejor forma de reducir la propagación del virus es el aislamiento, evitando al máximo el contacto con los otros.

Este encierro forzoso nos ha ofrecido, no obstante, la posibilidad de encontrarnos con nosotros mismos en situación de encierro. Para las personas que conviven con otras, sea familiares o parejas, ha implicado la posibilidad de pasar más tiempo juntos y reinventar la calidad del vinculo en esa situación. Y, por si fuera poco, nos ha llevado a reencontrarnos con los hogares. Por eso, para llevar mejor este momento, proponemos reinventar el espacio en que vivimos, ese que nos resguarda y funciona como nuestra segunda piel en este momento; las paredes que nos cobijan y a las que podemos devolverles algo de ese amor.

El aire de la casa

¿Cómo es el aire que respiramos en el interior de la vivienda? Es una de las preguntas que podemos hacernos. La Organización Mundial de la Salud ha advertido hace tiempo que nueve de cada diez personas respiran aire contaminado en el mundo. Además, especialistas aseguran que la concentración de partículas contaminantes puede ser de dos a cinco veces mayor en el interior de una vivienda o edificio que en el exterior.

En estos días de confinamiento, prestar atención al aire que respiramos se torna fundamental. Muchas son las formas disponibles para mejorar una situación. Una de ellas tiene que ver con elegir materiales libres de COV (compuestos orgánicos volátiles) al momento de pintar una habitación, de comprar un mueble o de cambiar un piso. Otra, tiene que ver con la incorporación de plantas en el hogar, que filtran las partículas contaminantes y mejoran la calidad del aire, a la vez que contribuyen al bienestar y al buen estado de ánimo de las personas.

La temperatura

Un siguiente paso para mejorar la experiencia en el hogar en estos momentos difíciles, es preguntarnos si estamos a gusto con la temperatura que hace en el interior de la casa. Esto es lo que se conoce como confort térmico y tiene una fuerte incidencia en nuestro estado de ánimo.

La temperatura a la que solemos estar bien y cómodos varía según la edad, el sexo, la ropa y el nivel de actividad que realizamos. De todas maneras, en términos generales, se considera preferible mantener la temperatura media de la casa en 25° en verano y en 20° en invierno. Si no se logra este confort térmico, el aislamiento es una excelente oportunidad para identificar la causa del problema.

Una de las principales causas de los problemas de confort térmico tiene que ver con un mal aislamiento de la vivienda. De hecho, es una de las primeras cosas que se revisa en general al momento de comprar o alquilar una vivienda. Este problema se da especialmente en las casas antiguas que no han sido remodeladas.

Eficiencia

Al estar más tiempo en los hogares, es posible que nos enfrentemos a un mayor consumo energético. Esto es una oportunidad para encontrar la manera de apostar a la eficiencia energética. Se debe tener en cuenta que si la vivienda se encuentra mal aislada, independientemente de cuánto tiempo se prendan los calefactores, el calor se escapará en poco tiempo. En este sentido, un mal aislamiento térmico no solamente se refleja en el confort que podemos tener en la vivienda, sino también en la factura final que recibimos de los servicios.

Los mayores consumidores de energía en los hogares son la calefacción, el agua caliente y los electrodomésticos. Existen formas de mejorar esta situación. Una de ellas es desconectar los aparatos que no estamos utilizando en un momento. Si bien se puede pensar que al estar apagados no consumen, se ha estudiado que desconectar la televisión o el router de WiFi mientras están fuera de uso permite ahorrar cerca de un 15% de energía. Otra interesante forma de ahorrar y optimizar la energía es cambiando las bombillas de luz por bombillas LED, que no solamente consumen menos, sino que también tienen una vida útil más extensa.

El confinamiento es una excelente oportunidad para conocer cómo funcionan los sistemas de la vivienda, tanto el de calefacción como el de refrigeración. Si se usa caldera, es un momento perfecto para comprobar si esta cuenta con la presión adecuada en circuito. También es buen momento para ver si los radiadores están bien llenos y si la temperatura del termostato es la adecuada. Conocer en detalle cómo funciona cada uno de los aparatos y sistemas de la vivienda, invirtiendo en ello el tiempo que nunca antes hemos tenido disponible, es una excelente manera de mejorar sustancialmente las condiciones de confort y comodidad de la casa en un momento difícil para todos.

Los sonidos

Si estás dándote cuenta de cuánto cambia el ruido en tu vivienda ahora que la gente se mueve menos, posiblemente estés experimentando algún problema de aislamiento acústico. Esto contribuye a una falta en lo que se conoce como confort acústico. Esto suele ser uno de los principales problemas de convivencia entre vecinos, a la vez que puede promover el estrés y los dolores de cabeza, como así también problemas en el sueño.

Si esta es tu situación, quizás el aislamiento sea un buen momento para plantear mejorar el aislamiento acústico de la vivienda. Además, se debe tener en cuenta que, muchas veces, si está bien hecho, el aislamiento acústico tiende a coincidir con el térmico, por lo que es posible matar dos pájaros de un tiro.